El duelo, una carta reflexiva

Cómo muchos habréis vivido, los duelos son etapas de transición en nuestra vida. Etapas donde nos vemos sumergidos en las despedidas que nos invitan a sentir una montaña rusa de emociones que acaban en etapas de introspección para poder procesar, integrar y dar un nuevo sentido a nuestra realidad. La pérdida de un ser querido, la pérdida de un objeto muy preciado para nosotros, la ruptura de una relación o vínculo afectivo, la ruptura de expectativas… vivimos en constates duelos. Por eso este mes vamos a tratar de darle voz, aprender más sobre él y ver de que forma nos podemos cuidar durante ese proceso para que sea lo más consciente y adaptativo posible.

Todos vosotros sabéis el proceso de duelo que he pasado durante los últimos meses. Esto me ha llevado a traer este tema y profundizar desde nuestra alta sensibilidad en su manejo. Pero hoy, en este blog, os dejo un pequeño trocito de mi carta de despedida. Aquello que me permitió cerrar un ciclo a través de escucharme y permitir que todas las emociones apareciesen con la intensidad que necesitaban. Como ya conocéis a mi guardián emocional, me fui allí. No podía ser en otro lugar.

“Hoy, 03/03/25, sentada frente a ti, mi guardián emocional, quiero contarte que ayer fue un día mágico. El miércoles me voy a vivir a Albacete, como ya sabes, pero siento que esto tenía que pasar por alguna razón. Era la forma en la que yo iba a ser consciente de cuanto amor habita en mi, de cuanto amor he dado a los demás y de cuanto amor me han devuelto. Me voy sintiendo a Mallorca como un hogar, algo que no había sentido antes. Ahora siento que una parte de mi pertenece aquí y que siempre que vuelva estaré rodeada de personas que me quieren por SER. Que quieren a mi yo más auténtico.

Ya no soy esa niña/adolescente que tenía que esconderse para que no la vieran. La que mostraba sus máscaras para que no hirieran su profundidad emocional. Aunque… sufría de todas formas. Ahora soy una mujer adulta segura, con un camino por delante en el que explorar y reconectar. Me siento libre, libre de SER e ir hacia donde mi intuición me lleve a renacer.

Gracias papá y mamá por ser, si no hubierais sido así, si no hubierais tomado las decisiones que tomasteis, si no hubiera tenido las heridas que he tenido, no sería la persona que soy hoy. Reconozco que no ha sido fácil y que el camino es duro, pero me siento orgullosa de la persona que soy, de quien he venido a SER y, si este era el camino, agradecida a todos y cada uno de los momentos buenos y malos que hemos compartido. Hoy os veo con otros ojos y creo que vosotros a mi también, creo que nos vemos y eso cambia, rompe y nos libera por fin, de nuestras cadenas familiares.

Os quiero, me quiero. Mel. “

Deseo que os pueda inspirar a sentaros, mirar hacia dentro y procesar desde otro lugar vuestros duelos. A mirar el significado que no aporta y el aprendizaje que nos llevamos de todo lo que vivimos.

Os abrazo con mucho cariño,

Melania.

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