El guardián de Las Malgrats
Este mes, os voy a contar una mini historia que escribí un día de tristeza sentada en el coche, en mi lugar favorito, Las Malgrats, con la música de When de Robin Sings, concretamente, Seasons. Tal vez pueda ser una mini historia que ayude a nuestros hijos/as en algún momento de su vida, a tener una mirada diferente de por qué suceden las cosas y por qué a nosotros.
Había una vez un dragón que decidió convertirse en piedra para poder permanecer inmóvil observando y acompañando espiritualmente a las personas que venían a admirar su belleza.
El era testigo de todas las historias sin contar y de las emociones más profundas de sus visitantes. Pues ese lugar, era un lugar mágico. Su presencia conseguía aliviar el alma de sus visitantes. Era un guía espiritual convertido en un paisaje hermoso. Él se encargaba de mandar todos lo que observaba a la energía universal que lo conecta todo y, el destino decidía los caminos que tenía que abrir o cerrar. Cuáles eran los aprendizajes que tenían que hacer aquellas personas que acudían a él, sin ser consciente, en su ayuda.
Cuando esas personas habían hecho su aprendizaje volvían a aquel mismo lugar sin saber muy bien por qué, hasta que, mirando aquellas rocas detenidamente, aquellas que tantas veces había mirado pero sin fijarse por estar sumergidos en su dolor, encontraron la silueta de aquel dragón, lleno de vida. A su manera.
Cuando eras capaz de verlo significaba que habías conseguido superar tus aprendizajes vitales. Entonces podías entender la profundidad de la vida y que tu misión, a partir de ahora, era enseñar a ver a los demás, a mostrarles que la vida es una profunda red de conexiones y que todo tiene un porqué, que nada es casualidad.
Gracias guardián, por ser testigo de mis emociones más profundas, por acompañarme a transitar y ver con claridad la profunda red de nuestra existencia.
Os abrazo a todas,
Melania.