La importancia de abrazar su SER
El mes pasado, estaba tumbada con mi hija antes de irnos a dormir. Esa noche estaba siendo un poco compleja. Costó mucho hacer la rutina que tenemos establecida. Os explico, en casa tenemos unos ritmos nocturnos marcados y unas consecuencias, porque las noches en sí eran difíciles de gestionar y fue la mejor forma que encontramos. No hay enfados, simplemente, sabe que si no llegamos a tiempo a la hora de dormir no nos da tiempo de leer el cuento y que si nos pasamos de nuestra hora, es tiempo que restamos del siguiente día. Es decir, se tiene que ir a dormir antes. El margen nunca pasa de los 30’ o 45’ minutos, lo tenemos calculado. Sólo en casos extremos hay una última consecuencia y es que no hay pantallas al día siguiente (su pequeño ratito de dibujos), cosa que no suele pasar.
Ahora que ya sabéis un poco cual es nuestra gestión actual de las noches, os explico. Esa tarde ella había tenido momentos de conflicto con mis padres, cuya educación es propia de su generación, ya sabéis, el miedo y la culpa son emociones que usan para controlar el comportamiento y conseguir su objetivo. Bien pues, eso, unido a que estaba siendo difícil para ella hacer esa rutina nocturna, se sentó en la cama, me miró y llorando me dijo que ojalá algún día la perdonásemos por las cosas malas que hace. En ese momento se me partió el alma. Tomé conciencia de cómo le estaban afectando las “regañinas” constantes de mis padres, haciéndole sentir que lo que hacía estaba mal y llegando a cuestionarse si era buena persona. Aproveché ese momento para abrazarla y decirle que todo lo que hace es normal, porque tiene cuatro años y que no hace nada mal, tan solo está aprendiendo y para eso hay que probar los límites de las cosas y equivocarse. También quise dejarle claro que cada uno tiene un concepto diferente de lo que está mal. Lo entendió muy bien. Entonces, le dije algo que espero os pueda ayudar a vosotras también en algún momento. Nuestra conversación en ese momento fue así:
Cariño, yo quiero y abrazo a todas tu emociones y te quiero con lo bueno y lo malo
¿Por qué abrazas a todas mi emociones mamá? - me respondió.
Porque todos necesitamos que alguien nos quiera como somos, y yo te quiero de esa forma.
Se fundió conmigo en un abrazo con llanto. Cuando se calmó, le dije que agradecía mucho que hubiéramos tenido ese momento para las dos y ella lo agradeció de la misma forma. Al poco rato, se dio la vuelta abrazada a mi, se acurrucó, me dijo…. “te quiero mucho, mamá” y se quedó dormida.
A partir de ese día noté un cambio en ella. Supe que esa conversación era un antes y un después. Siento que sabe con más seguridad cuáles son los límites sanos y sabe con mayor claridad quién abraza a su ser, respetando al mismo tiempo que cada uno tiene su forma de sentir y procesar. Eso es otro tema que también hemos aprendido a gestionar por necesidad, al vivir con mis padres este tiempo.
Deseo que os haya ayudado este pequeño fragmento de mi vida.
Un fuerte abrazo,
Melania.