Cuidarte, cuidando
Este mes me apetece mucho compartiros un ejercicio que hice cuando sentía que me estaba volcando 24/7 en el cuidado de mi pequeña NAS, olvidándome de mi misma, de mi propio autocuidado. Cómo os comenté en el blog anterior, a veces no cuesta reconocer cuales con nuestros límites y ponerlos. También porque el sentimiento de culpa nos suele acompañar cuando vemos que no estamos cumpliendo nuestras propias expectativas que nos hemos puesto como madres. O porque hemos tenido unas carencias que nos hacen volarnos en exceso en esa crianza.
Un libro que me acompañó durante un tiempo fue, “El camino del artista para los padres”. Aunque este libro está enfocado en la creatividad, también enseña mucho de autocuidado y límites. Cuando nos abandonamos y perdemos en el rol de madre, podemos hacer un ejercicio, muy simple, que nos permite reubicarnos:
Haz una lista de las cosas que te gustan o que te gustaría hacer. Aquí os dejo lo que yo puse:
Pintar o dibujar
Leer
Pasear y observar la naturaleza
Cocinar y hacer repostería
Bailar y cantar
La segunda pregunta es… ¿Cómo puedes compartir esto con tu hijo/a?. Mis respuestas fueron:
Dedicar un día a la pintura libre. Comprar diversos materiales y dejarnos llevar. También podemos comprar figuras y pintar.
Leer libros durante el día, que no sea sólo por la noche. Ir a la biblioteca una vez a la semana.
Dedicar un día para ir al campo a recoger flores, hojas y hacer murales. Poner flores en un jarrón para adornar nuestra casa. Sembrar y cuidar las plantas de casa.
Hacer pan, bizcochos, galletas. Que me ayude a cocinar, dentro de sus posibilidades.
Dedicar ratitos de la mañana a bailar libremente. Poner música más a menudo, tanto las suyas como las que me gusten a mi.
Esto fue un ejercicio de toma de conciencia. Me di cuenta de que estaba amoldándome constantemente a sus necesidades, a jugar todo el tiempo y hacer lo que ella en sí, quería, a parte de las obligaciones que hay que llevar en una casa. Todo demasiado rígido, desde mi punto de vista de ahora.
Tras tomar conciencia de ello, sentí que empecé a disfrutar más de la crianza. Ella aprendía a través de mis aficiones, de mi amor por las cosas que me gustan. Porque observan, analizan, experimentar y prueban a través de nosotras. Y ahora, todo esto, sigue formando parte de nuestro día a día de una forma muy natural. Disfrutamos mucho juntas de todas estas cosas y le sigo enseñando otras cosas que ahora me gustan o que estoy aprendiendo. Enseñándole que cuidándome, la cuido a ella y, que cuidarse es importante para uno mismo, porque nos regula y nos permite conectar más a menudo con la felicidad.
Gracias por leerme,
Si te apetece compartir, siéntete libre de hacerlo aquí o en el encuentro.
Abrazos cálidos.