Cambios, duelos…
Estos dos últimos meses no he escrito en el blog, pues estaba en pleno periodo de adaptación a mi cambio de vida. Ha sido un mes de muchas reflexiones, tanto personales como relacionadas con la maternidad. Los duelos por los que todos hemos pasado nos hacen reflexionar y mirar desde otro lugar las cosas.
Concretamente, esta mudanza ha hecho que experimente en primera persona todo aquello que nos cuenta Elaine Aron en su libro sobre las mudanzas y las transiciones en los niños altamente sensibles. Para Kala ha sido todo un aprendizaje y ha pasado por muchos estados emocionales. Eso sí, hemos jerarquizado tanto este cambio, que la ha ayudado mucho a asimilar el cambio poco a poco. Hemos estado un año hasta mudarnos definitivamente. Cada ciertos meses hacíamos esos acercamientos a la casa que habíamos comprado, al espacio nuevo en el que vivíamos, empezamos a crear y hacer su habitación a su gusto… y la verdad es que el resultado ha sido muy bueno. Aunque esta no es la realidad de muchas familias, pero tener en cuenta el proceso, sea más largo o más corto me parece sumamente importante. Aproximaciones sucesivas, darles prioridad y protagonismo y sobre todo, que nosotros mismos respetemos espacios y tiempos propios para vivir esa mudanza y ese cambio desde un lugar que nos permita acompañarlos con seguridad.
También os confieso que, aunque me he cuidado mucho, mi mundo emocional no ha sido el mejor. Pero está bien que así sea, pues ellos también ven que somos humanos y normalizan que en esas etapas esas emociones están permitidas. Que la alegría del cambio está presente, pero también la tristeza de lo que dejas atrás. He tenido que trabajar mucho en ser compasiva conmigo misma y permitirme no estar para ella como solía estarlo. Eso sí, hablando mucho con ella y comunicándole que volveríamos a la normalidad. Y así ha sido, tras dos meses, ahora volvemos a la normalidad y ella puede comprobar que es un proceso y es un tiempo lo que dura ese estado, ese cambio. Lo más importante es que sepan, darles información, que no tengan que deducir cosas que no son y darles la seguridad y tranquilidad de que todo eso pasará. Mientras tanto hemos acompañado todos nuestros estados emocionales y ella ha podido ver mis herramientas y estrategias para cuidarme, algo que la ayudará en un futuro a afrontar sus propios procesos.
¿Cómo os cuidáis vosotras cuando vivís duelos o transiciones?
¿Cómo os comunicáis con vuestros hijos/ as al respecto?
¿Cómo os tratáis a vosotras mismas al sentir que no podéis estar al 100%?
Os dejo estas preguntas para que podáis reflexionar sobre ello y que eso nos permita enfocar nuevas experiencias desde otro lugar.
Os abrazo,
Melania.