La gratitud de la adversidad

16 de marzo, 2026

Las transiciones, duren más o menos, suelen ser movilizadoras. Desde que empezó enero he estado re-significando todo el proceso vivido, todos los cambios propios y ajenos de un sistema familiar, todas las ilusiones y esperanzas de cosas que se quedan por el camino, las pérdidas y todo lo que ha necesitado transformarse porque sin saberlo, había quedado obsoleto. 


Esta semana la carta de la gratitud llega para conectar con ella. Pienso que lo difícil de las adversidades, no es la adversidad en sí, sino, encontrar la forma en la que necesitamos acompañarlas para sostenerlas y que hagan su propio proceso. Este año ha sido una muda de piel, hace un día que siento que me he desprendido de ella. Agradezco la función que ha tenido todo este tiempo, agradezco haberme protegido y acompañado hasta hoy. Mudar la piel requiere de energía ermitaña y en las últimas tres semanas he permitido que esta energía esté más presente soltando todo aquello que era insostenible. Agradezco todo lo vivido en el último año, todo me ha llevado hasta aquí, a un lugar más alineado conmigo que no hubiera pensado que existía. Mi niña lo sabía, pero mi adulta había olvidado muchas cosas. 


Al mismo tiempo que mudo la piel agradezco que todo lo vivido me esté llevando a una etapa de gestación, donde todos los saberes acumulados necesitan su tiempo para madurar, nacer y ponerse al servicio de los demás.


Una vez que la tristeza y la rabia de vivir adversidades pasa, puedo ver con claridad mi nuevo camino y empezar a agradecer desde la pureza. Agradecer a esas emociones más incómodas su gran labor: ayudarme a integrar las experiencias que no se habían integrado todavía y que era absolutamente necesario para ver mi camino con claridad. Ahora está despejado, puedo ver el lugar al que tenía que llegar. 


Gracias, gracias, gracias.


Con cariño, 

Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia, mis conocimientos hasta el día de hoy, desde mi realidad. 

Melania.

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