No te rindas
13 de julio, 2026
Esta semana hay dos cartas que me acompañan en la escritura de hoy: “No te rindas” y el arcano mayor de “La Torre”.
Cuando todo se cae, cuando se desmontan tus pilares y estructuras, o se movilizan tus raíces generando movimientos sísmicos en tu interior, parece que todo se va a hundir y nosotros con ello. Sin recursos para sostener esas crisis y esos procesos, es más probable que caigamos en un lugar que nos toca habitar durante un tiempo.
Yo recuerdo ese lugar: oscuro, frío, húmedo, con olor a rancio. Un espacio desde el que me costaba mucho ver la luz. Hubo una época, concretamente entre 2017 y 2018, donde el suelo de mi vida creó un movimiento sísmico de magnitud 5 o 6. Fue, literalmente, como en la película Del Revés (Inside Out), cuando los pilares de la identidad de Riley se van destruyendo. No entiendes nada en ese momento. Recuerdo tener que hacer un sobreesfuerzo monumental para ser funcional, poder seguir estudiando el máster y trabajar; mantener esa vida de adulta en la que había entrado. Pero recuerdo llegar a casa y congelarme. Meterme en la ducha y hacerme una bolita en el plato de ducha, dejando que el agua cayera sobre mí, mientras lloraba y lloraba. Recuerdo la sensación de no querer levantarme de la cama. Supongo que ahí encarnaba la energía de este guepardo que hay en la imagen: "no te rindas". Fue la primera vez que pedí ayuda y renuncié a mi ego de tener que apañármelas yo sola con mi mundo interior.
Haciendo el Máster en AACC he aprendido que algunas personas con altas capacidades no muestran la magnitud de su malestar porque aprenden a ser muy funcionales en su vida diaria. Muestran una levedad de los síntomas cuando, en realidad, la situación interna es más grave de lo que parece.
Claro, a mí se me estaba desmoronando todo y me encontraba sin recursos. Mi mente estaba atrapada en las obligaciones y las responsabilidades: estudiar y trabajar para pagar el apartamento en el que vivía. Con unos inicios como autónoma difíciles de sostener por los porcentajes tan altos que me retenían, combinándolo con la hostelería por las tardes y noches para “sobrevivir” económicamente. Sumergida en esa supervivencia, me olvidé de lo más importante: de mí.
Siempre recordaré las palabras de mi primer terapeuta: “No te olvides de disfrutar de las cosas”. Es una frase que me persigue y que abrazo. No rendirme implicó buscar ayuda y empezar a rescatarme a mí misma. Yo misma me encerraba en esa oscuridad, hasta que descubrí que los ladrillos de ese muro solo eran ladrillos; no tenían cemento. Entonces pude empezar a empujarlos, uno a uno, a medida que cogía fuerza para permitirme salir de ahí y ver qué otras cosas tenía el mundo para mí. No sabía quién era tras esa crisis que habitaba, pero sí sabía hacia dónde quería empezar a ir. Volver a mí y disfrutar de estar presente en el mundo.
Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.
Con cariño, Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.
Melania.