Mi herida de Rechazo
A raíz de una meditación sobre mostrarnos al mundo, mostrar nuestro brillo y sanar esa herida de los diferentes, necesité escribir. En mi cabeza empezaron a abrirse cajas en forma de imágenes que había querido que permanecieran cerradas, así no veía su contenido y no dolía.
Empecé a recordar y revivir todos aquellos momentos en los que sentí que “me quemaban” por ser diferente, por mostrarme como era o por que otras personas veían en mi talentos que querían resaltar y recibía el castigo del entorno social por ello. El vacío. Entrar a un espacio y que no te miren, que no te hablen, empujarme por el patio porque sí… cuando yo realmente sentía que no hacía nada malo para merecer eso de los demás. Entonces conecté con ese dolor, con todos los NOES, con todos los NO PUEDES, “te fijas en tonterías”, con el NO PODEMOS HABLAR DELANTE DE TI porque siempre DEFIENDES A LAS PERSONAS QUE CRITICAMOS. Pese a ello, sentir que nunca deje de ser fiel a mi misma, a mis principios. No permití que eso me llevase a un extremo que no quería ser. Pero con el tiempo caí en otro lugar, en mi propia jaula. Aislé parte de mi esencia, haciendo cosas que en el fondo no resonaban conmigo. Me volví más masculina porque en los chicos encontraba un lugar más en calma. No encajaba con las chicas, era el género que me había generado esa herida.
Y, aunque en la universidad encontré un grupo mixto maravilloso, hacia años que había decidido, inconscientemente, encerrar bajo llave a mi vulnerabilidad. Encerré mis luces porque de pequeña aprendí que había cosas que no podía mostrar. Inseguridades e incoherencias constantes me han acompañados durante muchos años. Perdida.
Cuando caí en el pozo, decidí hacer las cosas por mi cuenta. La primera vez que tomé la decisión de exponerme no quería que lo supieran, lo hice lo más sigilosamente posible. ¿Y si alguien descubría que era una impostora?. Me enfrenté a mi misma, con mucha ansiedad y mucho miedo. En la meditación teníamos que encender una luz y quitar los hierbajos de nuestros cartel, para que la gente pudiera encontrarnos. Yo sentí como me dolía tener que hacer eso, no se si quería que supieran donde estaba y quien era. En diciembre de 2023 todavía tenía miedo. Miedo y dudas de que yo fuese capaz de hacer lo que realmente mi mente me decía que tenía preparado para mi. Empezó el año con muchísimo movimiento emocional, con esa sensación de… “quizás en la zona de confort estabas bien, ¿por qué no vuelves?”. Pero sabía que no. Sabía que tenía que seguir, que toda mi vida había visto el camino lleno de piedras y pese a lo que me ha costado llegar hasta aquí, no he perdido el foco. Una parte de mi me hablaba y yo confiaba en que todo acabaría llegando, que sólo tenía que seguir luchando, esforzándome y aguantando. No lo niego, muchas veces quise tirar la toalla, ¿por qué tanto sufrimiento?, me preguntaba una y otra vez. Claro, entendí que detrás del sufrimiento venía transcender. Y, aunque siguió siendo doloroso, ya no me asustaba sentirme así, ya lo conocía, ya que se lo que quiere decirme y se qué vendrá después. Tengo herramientas y tengo lugares seguros que antes no tenía. Pero aún tengo bloqueos que tengo que seguir deshaciendo, crear esta comunidad es parte de ello. Gracias por formar parte de mi proceso de sanación.
Gracias por leerme, espero que pueda ayudarte o acompañarte a profundizar en ti. Te mando un cálido abrazo.