Una parte rechazada
Tras una sesión psicoterapéutica, fui consciente de que dentro de mi había una parte que yo misma estaba rechazando. Esa parte no me dejó entrar e iniciar un diálogo con ella, de hecho casi me mareo en sesión. Normal, esa parte se sentía invadida y completamente desconfiada. Entonces, decidí que me ayudaría del proceso del arte para que se liberase y me mostrase aquello que necesitaba saber para sanarla. Justo al acabarlo, la descubrí y me apenó haber rechazado esa parte de mi, que en ese dibujo resultaba preciosa. Decidí escribir para intentar conectar con ella, aunque no lo pude hacer en forma de diálogo, lo hice en forma de narrativa. A mitad de ese escrito lloré muchísimo, sentí que esa parte liberaba dolor y se sentía por fin, visa, escuchada y validada.
Aquí os dejo mi carta:
Querida parte, el otro día te descubrí. Toda una vida a tu lado, pero consciente hoy de tu presencia. Sentí tu desconfianza, entiendo que no me dejaras entrar. Se lo que es sentirse rechazada y el miedo que genera que alguien quiera abrir tus puertas y entrar en tus profundidades. Pero vengo a decirte que esta vez no son los demás lo que te han hecho sentir rechazada, soy yo misma la que te ha rechazado todo este tiempo. Aprendí que debía guardarte en alguna parte de mi para que todo estuviera en armonía. Ahora se que venías a protegerme, a ayudarme. Cancelé tanto tu presencia que no escucha tus gritos. Ahora entiendo que seguías gritando a través de mi cuerpo. Esos procesos inflamatorios, los dolores, el colón irritable… seguías intentando avisarme, intentando protegerme. Gracias.
Sabes, pensé durante muchos años que no podía expresar mi enfado. Que tenía que aguantar y ocultar, pues no fue bienvenido cuando era más pequeña. Vimos con nuestra hermana que eso solo nos aportaba conflictos, entonces te desterré. Pero cuando llegó la juventud, de alguna forma te dejé salir, volví a encontrarte, teníamos que defender aquello que no nos parecía justo. Pero con el tiempo volví a negarte. Como si no quisiera ser esa parte de mi. Teníamos tan pocas herramientas emocionales que todo me resultaba muy intenso. Ante eso, preferí volver a censurarte.
Decidí aprender mucho sobre emociones para poder tolerar y gestionar mejor esa intensidad, pero aún así no te permití salir. Me quise autoconvencer de que yo no era esa parte. Pero si lo soy y te agradezco que me hayas hecho consciente de ti. Ahora tenemos herramientas para gestionar mejor todo aquello que nos enfada: tenemos herramientas emocionales, de comunicación y el arte. Todo esto nos va a ayudar a expresarnos y que poco a poco, a tu tiempo, vayas confiando nuevamente en mi. A tu ritmo, entiendo que necesitamos tiempo. Haré todo lo posible para permitirte salir. Gracias a ti entiendo cuales son mis límites, las necesidades que no estoy escuchando, lo injusto, las faltas de respeto, en fin, todo aquello que me permite exponer a los demás quien soy y que yo también soy tu.
Siento de corazón haberte rechazado todo este tiempo, gracias a que te has querido mostrar de mil formas diferentes, he tomado conciencia del importante mensaje que me querías transmitir. Deseo que hoy sea un nuevo comienzo en nuestra relación. Gracias por protegerme y ayudarme. Estamos en un espacio seguro para SER. Bienvenida a mi proceso consciente, te abrazo y te veo.
Te quiero, Mel - tu otra parte -.