Autoestima
29 de junio, 2026
Esta semana me ha tocado una carta que conecta profundamente conmigo: LA AUTOESTIMA. Después de ella ha salido otra: DRAGÓN - PODER. Están totalmente interconectadas y alineadas con mi proyecto personal.
Hoy me apetece contarte que la autoestima es, sobre todo, lo que llevo trabajando en mí misma durante años. Me atrevería a decir que es mi misión de vida: sanar la mía para acompañar la de los demás. Transitar las adversidades socioemocionales que han dañado mi autoestima ha sido la clave para trazar mi propio viaje. Esto es algo que muchos profesionales del mundo de la salud han hecho: crear sus propios proyectos de intervención basados en sus vivencias personales para, después, validarlos y ponerlos al servicio de otros. Esto me permite entender que, tal vez, yo estoy construyendo mi propio proceso de acompañamiento.
He sido partícipe, no solo de mi propia experiencia, sino también de las adversidades socioemocionales de los demás. Siempre tuve una especial conexión con aquellas personas que eran más vulnerables o que vivían en desventaja debido a sus historias de vida.
Hace años vivía en la rabia y el dolor de haber tenido que experimentar determinadas situaciones, hasta que entendí su razón de ser. Encontré mi camino, como si un mapa invisible hubiera estado construido para mí. El significado que hallé es que no podía acompañar la profundidad de otros sin habitar la mía. Para poder entender y acompañar las raíces de los demás, necesitaba adentrarme en las mías. Ahí es donde he encontrado numerosas teorías, modelos… y a otras personas que se han cuestionado y mirado, sirviéndome de inspiración para crear una integración propia.
La autoestima no es algo superficial: es el nodo central interconectado a múltiples áreas que potencian o fragmentan la capacidad para elegir lo mejor para nosotros mismos, para creer y confiar en uno mismo, para tratarse con compasión y para tener la certeza de que contamos con las capacidades y recursos —tanto emocionales como comunicativos— para afrontar las adversidades de la vida.
Me ha llevado toda una vida encontrarme donde estoy hoy, hallando mi seguridad y desbloqueando mi verdadero potencial. Cuántas cosas he creído que era, pese a no tener evidencias sobre ello. Nos ponemos capas, una detrás de otra, para ocultar quiénes somos y así proteger nuestro poder más preciado. Y a veces, lo ocultamos tanto que ya no sabemos que lo tenemos.
Reconectar con ese poder es un viaje profundo; es un mapa de aprendizajes que requiere de etapas de trabajo personal y de descanso. Son años. Cada etapa es un proceso. Un proceso que te hace cada vez más libre y que te conecta profundamente con la fuente de todo: el AMOR.
Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.
Con cariño, Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.
Melania.