¿Extremo o Dimensión?

22 de junio, 2026

Esta semana me toca explorar una carta que me ha tocado de forma recurrente en diferentes momentos del último año: Surca las olas. Siempre que aparece, conecto con mensajes muy diferentes. De aquí lo bonito de que las cartas las usemos para mirar hacia dentro, pues nunca te darán la misma respuesta. En cada momento de tu vida tienen un significado distinto. Aquí os comparto el mío de hoy:

Últimamente transito por momentos expansivos y otros de máximo bloqueo, momentos inspiradores y otros de niebla mental. Convivimos con dimensiones en nuestro funcionamiento. Años atrás, me costaba entender esto. Pensaba que todo tenía que ser A o B, blanco o negro. Era incapaz de apreciar los matices grises, de ver la dimensionalidad de las cosas. Esa rigidez me hacía cero compasiva conmigo misma y con los demás, e incrementaba mi perfeccionismo. 

Sin embargo, mis estudios en neuropsicología me ayudaron a entender que el cerebro funciona de una forma distinta. Descubrí que me estaba exigiendo algo que no era real, algo neurobiológicamente imposible. Somos dimensionales y necesitamos aprender a convivir con ello a través del permiso, la autoescucha y el acompañamiento.  Cuando nos visitan emociones, nos ponemos las gafas de esa emoción. De repente todo se tiñe de ese color. Es una base de la inteligencia emocional. Cuando nuestras necesidades fisiológicas no están cubiertas, necesitamos cosas muy básicas antes de poder hacer cosas más complejas que nuestra mente nos pide. 

Esta reflexión me ha llevado a recordar una palabra que me quedó marcada en mi etapa de gimnasia rítmica - MEDIOCRES -. Era una palabra que mi entrenadora nos repetía cuando teníamos días en los que el montaje no nos salía tan bien como otros días. Para ella no era normal que eso pasase. Esos mensajes que los adultos nos transmiten en la infancia quedan grabados dentro de nosotros, aunque pasemos años sin recordarlos. Hoy, más de dieciocho años después, me llega este recuerdo, mostrando cómo esas narrativas inconscientes operan dentro de nosotras como etiquetas que creemos que nos definen. Y tengo muchos ejemplos como éste. 

Con los años de aprendizajes y mi proceso personal, he podido quitarme esa etiqueta y todas las que me acompañaban. No éramos, no era - mediocre -. Éramos simplemente humanas, era simplemente humana. Necesité entender que las palabras no me pertenecen de forma estable, pues todos son momentos específicos influenciados por múltiples factores. Puedo ser la persona más activa y con iniciativa, y también la que experimenta baja energía y necesita cuidado y refugio. Todo depende. Vivimos en una dimensionalidad y el peso del extremo es, precisamente, lo que no nos permite ser compasivos con nosotras mismas.

Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.

Con cariño, 

Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.

Melania.


Siguiente
Siguiente

La historia interminable del perdón