Compartir pensamientos

05 de octubre, 2026


Querido/a,

Inicio el mes de octubre con una carta de Generosidad y otra, relacionada con el elemento aire: positividad - clavel de moro. 

Enseguida me ha conectado con algo que pasó la semana pasada. Una personita me escribió sobre la lectura de una entrada de blog que publiqué hace tiempo “no te rindas”. Cuando empecé este proyecto semanal en marzo, lo inicié porque quería compartirme con el mundo desde mi autenticidad. Nunca se me ha dado bien el tema del marketing y esas cosas, más bien, se me da bien simplemente mostrar quien soy y que las personas puedan conocerme y sentirme desde otro lugar. No tengo miedo a mostrarme ni a hablar sobre mis sombras. Todo lo contrario, creo que necesitamos normalizar que las sombras nos habitan a todos. Atravesar la sombra y las adversidades del día a día son un reto constante, algo que todos vivimos en mayor o menor medida. Supongo que siento la necesidad de hablar de lo que menos se habla y nombrar aquello que nos cuesta nombrar, que desconocemos o que aún podemos mirar desde la compasión. 

Me siento agradecida porque este espacio no es solo para aquel que me lee cada semana, sino para el que lo abre puntualmente y deja que su intuición guíe al título que resuena con ese momento de su vida, tal vez porque igual contenga algo que hoy necesita leer. 

Encontrar luz en las adversidades es algo complejo de conseguir, transitar y explicar. Siento que parte de mi misión en este momento es seguir contando y expresando mis experiencias y aprendizajes. Tan sólo con el propósito de que pueda servir de inspiración o que pueda dar respuestas o guía al camino que cada uno transita. No somos seres solitarios; somos seres relacionales y necesitamos del otro en determinados momentos para encontrar aliento y un poco de luz. 

Quiero compartirte que en 2018, este pensamiento que hoy está ordenado y se siente con claridad, era un manojo de pensamientos automáticos, autocríticos, ansiosos, catastrofistas, distorsionados…. aún me esperaba todo un camino que recorrer. Hoy no siempre tengo el control sobre ellos, pero sí que he aprendido a permitir que sucedan en paralelo a otras cosas que sí necesitan mi espacio y mi energía. Es un trabajo constante de autoconocimiento y trabajo personal, la mente también necesita límites. De eso hablábamos el otro día en Habita tu Sensibilidad, que a menudo nos olvidamos de ponerlos. A mi me recordó que eso fue lo primero que hice: aunque empecé desde un lugar poco compasivo, empecé a decirle directamente “NO” a mi pensamiento en bucle, “ahora no”. Luego aprendí a observarlos y darles su lugar, el espacio y el tiempo dónde aparecer, que tuvieran su límite de tiempo. Entonces fui aprendiendo a abrazarlos y a entender de dónde venían y qué necesitaban, resulta que en realidad, siempre eran los mismos. El lenguaje compasivo y el trabajo con partes de IFS fue crucial para empezar a hablar conmigo misma y darle lugar a todos los pensamientos de todas mis partes. De ahí, toda la variedad de artes expresivas llegaron para seguir dándoles espacio y transformación, ayudarles a encontrar su cauce. 

Esta forma de pensar no cambia de un día para otro, es como un entrenamiento. En mi caso, un entrenamiento diario durante 8 años de mi vida. 

La transformación no sucede sin antes traer la sombra. El paisaje interior se nubla hasta oscurecerse y de alguna forma, aprendes a adaptarte a la penumbra. Aprendes a activar otros sentidos porque la vista apenas puede diferenciar lo que ve. Más tarde descubres que gracias a la necesidad de activar otros sentidos que te ayudan a encontrar otras formas de ver esa realidad, el cielo empieza a despejar su oscuridad. El pensamiento divergente nos ayuda a romper el esquema y a encontrar un poco de luz, tan sólo la justa para encontrar el camino de vuelta a uno mismo.

Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.

Con cariño,

Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.

Melania.


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