19 de octubre, 2026
Querido/a,
Esta semana me han salido dos cartas que al principio no sabía muy bien cómo entrelazar, hasta que he empezado a hacer una asociación de palabras. Las cartas son: LA PÉRDIDA y EL MUNDO SUTIL.
La capacidad de anticipar duelos viene acompañada de la sensibilidad para percibir cualquier detalle que hace que el cuerpo se vaya preparando para algo que vendrá: una acción distinta, un todo de voz diferente, algo que ha empezado a dejar de pasar, una sensación o ausencia de conexión… De repente sabes que es altamente probable que se avecine una pérdida. Y en ese espacio entre que lo detectas y sucede es confuso y difícil de sostener. Si no depende solo de ti, esperas a que la otra persona solo te confirme lo que ya sabías. Y esperar a que la otra persona procese algo que tu ya ves pero que igual le lleva más tiempo y, hasta entonces, no sabes nada. Sólo toda la información sutil que sigues recibiendo y que cada vez se hace más real.
En ese espacio temporal también recuerdo decirme a mí misma que eran cosas mías. Pero aprendí que no lo eran. Aprendí a distinguir entre activación de heridas y lo que era la intuición. Aún así, aunque supiera que es cada cosa, recuerdo habitar la sombra de nuevo y tener que aceptar que, aunque yo lo veía antes, la otra persona no estaba preparada o aún no estaba segura de su decisión. O tal vez tampoco sabe cómo expresar lo que está cambiando dentro de sí misma, o no es del todo consciente hasta que no es evidente. Dualidades internas habitan entre entender y, al mismo tiempo, sentirlo como una injusticia.
Justo en ese espacio en el que me encontré en algunos momentos de 2025 en muchos aspectos, me escribí algo:
Mayo 2025
“Bienvenidas, sombras. Os siento y escucho. Estoy abierta a entenderos y abrazaros, pues se que venís con la intención de protegerme. Os tomaré como aviso de posibles señales, pero esperaremos a que las cosas pasen. Mientras tanto, haremos lo que no haga sentir en nuestro centro para no caer en la oscuridad”.
Anticipé muchas pérdidas que se fueron dando de forma consecutiva en diferentes esferas de mi vida. Aunque esperé hasta que sucedieron. Aprendí a escucharme y sostener esos espacios donde contemplas cómo algo se desmonta, pero al mismo tiempo permites que así sea mientras vas sosteniendo el espacio con los recursos que tienes. Aprendí que no se puede luchar contra lo inevitable, tiene que suceder por alguna razón y, en ese proceso, me sentí más libre: por mi y por los demás.
Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.
Con cariño,
Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.
Melania.