¿Se supera la incertidumbre?

26 de octubre, 2026


Querido/a,

Antes de empezar, me apetece contarte que he estado varios días de la semana con una sensación de dualidad. De tener cosas claras y al mismo tiempo, no. De seguir viendo un camino claro y encontrarme con otro que no acabo de ver. Ha sido una semana de muchas reflexiones y de necesidad de guardar la energía y hacer introspección. La naturaleza siempre me acompaña a salir, es el espacio perfecto donde puedo ser ermitaña al mismo tiempo que estoy afuera. 

Esta semana me han tocado dos cartas: SUPERACIÓN e INCERTIDUMBRE.

Me resulta bastante difícil, como me pasa con muchas otras cosas, afirmar rotundamente algo o hablar de “la superación de la incertidumbre”. Tengo la sensación de que cuando superamos algo, vuelve en algún otro momento dentro de ese dinamismo de construcción y aprendizajes de vida. Por eso la palabra “superar” creo que tiene sentido para algunas cosas pero no para otras; dentro de mi resuenan mejor las palabras: sostener, acompañar y transitar. No sé si supero o no la incertidumbre, solo sé que aprendo a sostenerla mejor, acompañarla y confiar. 

Años atrás la incertidumbre provocaba en mí grandes picos de ansiedad. Pero en aquel entonces no tenía ni las habilidades, ni la confianza ni la alineación que hoy siento en mí. 

A veces tengo la sensación de que el mundo te expone más cosas con la idea de resolver todo de forma inmediata, procesos rápidos y que vengan de fuera. Externos, sin esfuerzo. Y a veces pienso en cómo eso nos quita, poco a poco, la autonomía de nuestro propio ser. Cuando todo en realidad está dentro de nosotros si nos tomamos el tiempo para descubrirlo y encontrarlo. 

La incertidumbre es desregulación, pero es un proceso más. El problema no es la incertidumbre, en realidad es lo que yo hago con ese espacio entre, lo que me afecta, el como lo sostengo y acompaño. La incertidumbre nos acompaña desde lo micro “el yo” hasta lo macro “el planeta”. No podemos escapar de ella. 

¿Y si la vida tratase de aprender a sostener el propio malestar y el ajeno al mismo tiempo que encontramos quienes somos por ese camino?

Un trabajo personal profundo puede llevarnos años, luego podemos seguir trabajando en nosotros pero siento que la historia coge otra trama muy diferente. Ese trabajo personal que nos lleva años, nos regala muchos más de mayor fortaleza ante las adversidades. Ahora lo pienso y mis 8 años de trabajo profundo no son nada en comparación con toda una vida por delante. Haber invertido mi tiempo, energía y dinero en trabajarme es el fruto que hoy tengo entre mis manos. Todos los saberes que hoy me acompañan y lo harán, durante mucho tiempo.

Las habilidades de tolerancia al malestar y vivir en coherencia con quien soy, me acompañan a sentirme más en paz con la adversidad. Eso NO invalida, sólo me permite atravesar los periodos y las etapas desde otro lugar. Y lo más importante, que eso lo he cultivado dentro de mí con tiempo y esfuerzo. Que no dependo de lo externo para sostener esta etapa, pues lo externo es un complemento que necesitamos pero no es el núcleo. Y a eso le llamamos autogobernaje. 

Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.

Con cariño, 

Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.

Melania.



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