02 de noviembre, 2026
Querido/a,
Justo esta mañana escribía en mi diario de escritura personal que, últimamente, “me duele el mundo”. Mis reflexiones sobre mis vivencias personales, mi mirada sobre el mundo, las historias que acompaño, el funcionamiento de los sistemas… Me duele sentir que vivo en un mundo herido y fragmentado que necesita un trabajo profundo de sanación. Todo eso me ha llevado a pensar en cómo funcionaría otro mundo; al final, en nuestra imaginación todo es posible y es un recurso precioso para crear alternativas y buscar soluciones.
Esta semana me han tocado dos cartas: Comunión y El ciervo blanco (cambiar de forma, apoyo, otro mundo).
Todo esto me ha conectado con que hace aproximadamente más de un año hice una formación sobre ecopsicología social-comunitaria. Hoy vuelve a mí una persona que elegí analizar con una compañera en aquel entonces: Bayo Akomolafe.
Psicólogo, filósofo y poeta nigeriano, creó un laboratorio cultural para explorar respuestas creativas a la crisis civilizatoria. Defiende una mirada poscolonial y decolonial, cuestionando el antropocentrismo, el eurocentrismo y la obsesión occidental por el control y la eficiencia. Él abre paso a algo muy importante: HABITAR LAS CRISIS en lugar de querer resolverlas de forma inmediata. Habla de cuidar y respetar los procesos colectivos. Invita a ver el trauma y el colapso no solo como catástrofes, sino como umbrales y aperturas hacia nuevas formas de vida comunitaria.
Hay tres cosas que hace que me parecen realmente preciosas y que no descarto iniciar integrándolas como un proyecto comunitario para aquellos que se animen a probar y explorar conmigo:
Círculos de lentitud: espacios comunitarios donde se detiene el ritmo, se respira y se abre tiempo para escuchar lo que emerge sin prisa. Él dice: “Ir despacio no significa no hacer nada, significa detenerse a escuchar, a llorar juntos, a cuestionar nuestras certezas y a permitir que las crisis nos transformen antes de intentar arreglarlas”.
Laboratorios de lo imposible: prácticas colectivas donde las comunidades exploran respuestas no convencionales a las crisis a través del arte, los rituales, la performance o el silencio.
Santuarios: espacios comunitarios y ecopsicológicos de hospitalidad donde las personas, rotas por el dolor de la modernidad y el colapso ecológico, puedan refugiarse, procesar su duelo y encontrar nuevas narrativas de vida.
Tras reconectar con esto, he sentido que simplemente necesitaba llorar el mundo y de ahí ha surgido mi curiosidad por acompañar círculos de personas que necesitemos llorar el mundo. Al final, parte de mis habilidades más fuertes son: sostener, transitar y transformar el dolor, el mío y el de los demás. A veces siento que la vida me ha preparado para ello de una forma muy profunda. Siguiendo la filosofía de Bayo, me apetece crear un espacio comunitario gratuito donde puntualmente podamos compartir sobre el dolor del mundo y llorarlo juntos.
De aquí nace el Proyecto UBUNTU: círculo de lentitud. ¿Por qué UBUNTU? Porque significa algo muy profundo que ya iré desarrollando en estos círculos: “yo soy porque nosotros somos”.
Con cariño,
Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.
Melania.