Soltar lo que no está invitado a nacer
31 de agosto, 2026
Querido/a,
Este fin de mes está siendo un poco diferente a otros años: me está costando cerrarlo. Es como si el cuerpo me pidiese refugio e introspección antes de terminar agosto, y no le he podido dar ese espacio tanto como me hubiera gustado. De ahí creo que nace el sentido que encuentro esta semana en las cartas: ASUMIR LAS RESPONSABILIDADES y AGUAS DULCES.
Sin darme cuenta, me he estado cargando de más. A veces me cuesta medir ese equilibrio; cuando estoy en una fase expansiva hago muchas cosas, más de las que realmente necesito. Entro en hiperproductividad, me implico intensamente en lo que hago y me sumerjo en un hiperfoco. Me apasiona mi trabajo y me gusta hacerlo lo mejor posible, aunque es cierto que con los años he aprendido a soltar mucho peso al respecto.
Llevo varias tareas encima y las que disfruto no pesan. Pesan aquellas que menos me gustan de mi profesión: la parte del marketing. Hasta venir a vivir a Albacete, nunca había necesitado enfocarme en esto, pero al trasladarme aquí todo comenzó desde cero. Nadie te conoce y, si no te muestras, no te ven. El problema es que no sé "venderme a mí misma": es algo que jamás me ha gustado y para lo que siento que no tengo habilidades y, sinceramente, creo que tampoco las quiero tener. Conecto mucho más con la lentitud orgánica de ir dándome a conocer y crear un espacio sólido a medida que el boca a boca hace su función; sin embargo, las obligaciones fiscales no tienen esa paciencia, Hacienda no te espera.
Creo proyectos preciosos que disfruto profundamente, pero venderlos me supone un desgaste que sencillamente no me compensa. Siento que me está consumiendo en exceso estar pendiente de si algo sale adelante o no. Así que he decidido soltar esa carga. Solo quiero seguir creando y haciendo aquello que me nace de dentro —lo que he hecho siempre—, pero sin la presión de lanzar o comercializar cada idea. Supongo que quien quiera saber de mí o sienta curiosidad, me encontrará. No quiero seguir pendiente de los resultados externos. Creo que es vital aprender a soltar aquellos proyectos que no están invitados a nacer, independientemente del tiempo y el esfuerzo que les hayamos dedicado.
Llevo varios días sintiendo el peso de todo esto, y cuando la carga se vuelve excesiva, es la señal clara de que algo necesita cambiar.
Gracias por acompañarme en esta nueva semana de introspección.
Con cariño, Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.
Melania.