Cierre y apertura a nuevos comienzos
Inicia un nuevo mes. Hoy os comparto que me siento ilusionada, realmente siento dentro de mi que se ha producido una transformación importante. De esas transformaciones a lo grande, que te ayudan a mirar la vida con otros ojos desde tu interior. Siento una conexión mayor con la vida y los procesos de la vida. Me siento aún más conectada a mi SER, con mi ESENCIA.
Siento que estos meses de duelo han sido grandes meses de aprendizaje. Si no me hubiera cuidado como lo he hecho y no me hubiera permitido sentir la intensidad del dolor que he sentido, no sentiría el profundo alivio de la transformación que siento hoy. Porque hoy, cobra mucho sentido todo lo que ha pasado.
Ha sido un cambio de ciudad a la que he tenido que adaptarme aunque ya la conocía. Pues ahora es cuando me voy enamorando del espacio donde vivo y voy encontrando mis lugares en calma.
Ha sido aceptar que mis padres se quedan solos, sin mi hermana y sin mi cerca de ellos para cualquier cosa que pasase y, confiar en que pase lo que pase, tendrán un sostén con otras personas y que yo cogeré un avión con los ojos cerrados.
Ha sido renovarme a nivel laboral, pues en Mallorca ya tenía un lugar y todo era cómodo. Aquí nadie me conoce, tampoco tengo espacio físico para abrir mis puertas. Pero eso también me ha permitido renovarme. Abrirme a otros caminos, avanzar en una psicología más espiritual. Y todo lo que está por llegar a nivel de formaciones, me nutre de herramientas para abordar en un futuro los procesos que acompaño desde muchas perspectivas. Y algo que me apasiona y siento es que soy capaz de crear mi propio “método”.
La vida me bajó el volumen de pacientes, normal, la gran mayoría quieren una atención presencial. Agradecida a los que habéis seguido conmigo online. Al principio me abrumó, no por sentir que iba a menos, si no porque durante los dos primeros meses Antonio no trabajó, ni tenía el paro. Tuve que sostener la economía de todo con lo mío, teniendo que pedir ayuda a mis padres, como cuando me fui a vivir por primera vez a un apartamento de alquiler y tenía sueldos precarios que no me permitieron vivir sola durante mucho tiempo. Me sentí muy ahogada, pero pude hacer tetris y vivir con lo justo, como lo he hecho en muchos otros momentos de mi vida. Aquí mi enfado también hizo que pusiera límites y que Antonio se empezase a mover de verdad para encontrar algo. Porque la iniciativa era muy baja, resistiéndose a buscar algo, era su propio proceso, pero eso estaba dañando al sistema familiar.
Otro proceso que he vivido es darme cuenta de que el amor de mi vida es una maravillosa persona, pero que no es el compañero de vida que necesito. Sentirte sola en compañía es un sentimiento muy amargo de tristeza. He tenido que hacer el proceso de aceptación sobre que ambos nos encontramos en caminos muy diferentes desde hace muchos años. No nos podemos aportar lo que cada uno necesita. Aceptar que está bien que él no quiera mirar hacia dentro y crecer juntos ha sido todo un proceso. He aprendido a estar sola y sentirme a gusto así. He aprendido que soy capaz de llevar una crianza, una casa y un trabajo sin su ayuda. Pues he aprendido mucho sobre organización y gestión de los tiempos para poder estar desde donde quiero, presente. Vivir un proceso de separación en mitad de todo lo vivido ha sido muy desregulador. Pero gracias a hacer las cosas desde el autocuidado, la compresión, compasión y amor, podemos seguir siendo una familia desde otro lugar, donde lo más importante es nuestra hija.
Cómo veis, realmente han sido procesos para mi, muy duros. Pero… que capacidad tenemos para sobrevivir. Creo que el poder real del ser humano permanece oculto bajo las capas del miedo. Cuando las rompes, te acompañas con buenas herramientas y aceptas que el miedo esté contigo, acabas llegando a lugares inesperados donde te descubres a ti y a tu poder esencial.
Mi reflexión es que nada es eterno, todo muere y nace. Todo empieza y acaba. Bailar el ciclo con herramientas de tolerancia nos permite vivirlo con mayor plenitud.
Gracias por leerme, acompañarme y flexibilizar conmigo todo este tiempo.
Os abrazo,
Melania.