La dificultad como aprendizaje

27 de abril, 2026

En mi espacio de escritura semanal me ha tocado una carta que resuena mucho conmigo, tanto en esta etapa como en muchas otras: LAS DIFICULTADES. Realmente es una carta que me parece preciosa, con un gran significado simbólico.

En todas las historias de vida hay dificultades. Cada uno atraviesa las suyas; de ahí que la compasión sea un motor esencial de escucha activa. Algunas sentimos que son más profundas que otras, pero todas SON. Y solo por ello, merecen ser contadas, escuchadas, validadas y acompañadas.

Yo misma vengo de un largo recorrido. Cuando uno va sanando y adquiriendo recursos, los obstáculos ya no se aprecian de la misma forma. Tu propia narrativa cambia y, a veces, es posible que eso haga que otros no acaben de entender por lo que estás pasando. En mi viaje, el recorrido a veces ha sido ameno; otras veces me he quedado bloqueada en cuevas y, en otras, he tenido que encontrar la fórmula para continuar, una fórmula que estaba dentro de mi.

Sin recursos, las dificultades parecen un lugar oscuro y frío; pero con ellos, aprendes a habitar la oscuridad y a verlas como una oportunidad de aprendizaje sobre tus propias capacidades. Es una forma de desmontar creencias limitantes sobre nosotras mismas. Pienso que la adversidad acaba siendo una gran maestra que nos permite hacernos más sabias en un mundo que parece muy complejo, pero que, en el fondo, es más simple de lo que pensamos.

A día de hoy sigo atravesando mis propias dificultades. La vida es así, y este es otro punto en mi mapa de aprendizajes. La diferencia es que ahora disfruto, al mismo tiempo, de todas aquellas cosas buenas que me trae la vida. Las dificultades las pongo "en cuarentena": me quedo observando el tiempo que necesite, valoro si tengo que dar algún paso atrás, analizo si puedo hacer algo con lo que tengo delante... ¿Tengo recursos? ¿Cuáles? ¿Necesito buscarlos?

Desde el amor hacia mí misma, puedo encontrar la forma de atravesar la dificultad y seguir mi camino, libre de nuevo, hasta el próximo aprendizaje.

“Que una flor pinche no impide apreciar su belleza”. Las dificultades son lo mismo para mí. Puedes elegir ponerte guantes, puedes intentar cogerlas por el lado donde no hay espinas, puedes hacerte algún rasguño sin llegar a pincharte... o simplemente observar. Si miras más allá de la espina, puede que veas un camino nuevo que te está esperando.

Con cariño, Siempre desde mi forma de pensar, sentir y percibir el mundo. Desde mi experiencia y mis conocimientos hasta el día de hoy; desde mi realidad.

Melania.


Siguiente
Siguiente

Mi PLENITUD a través de los grupos